lunes, 12 de diciembre de 2005

Sorpresa y media

Octubre de 1999. Hacía un buen tiempo ya que entre mis sueños figuraba el de recorrer los canales y fiordos que conforman el litoral austral chileno. Por tal motivo, cuando el director de la revista Aire y Sol -Pierre Dumas- me ofreció viajar como fotógrafo en el barco que unía Puerto Montt con Puerto Natales, pensé que alguien muy cercano a mí había escrito secretamente al famoso programa de Julián Weich(1). Finalmente nada de eso ocurrió, y aquí van algunas fotos de mi experiencia a bordo del "Puerto Edén".
 

Lunes por la tarde. El "Puerto Edén" era ayudado por un remolcador para salir de Puerto Montt hacia mar abierto. En su largo viaje de cuatro días y tres noches, este buque llevaba carga, vehículos y pasajeros. Estos últimos dormiríamos en camarotes y comeríamos con un sistema de pensión completa.
 

Lunes por la tarde. El barco navegaba las aguas del seno de Reloncaví, a poco de zarpar de Puerto Montt. Arriba y a la derecha se ven, en primer término, el volcán Calbuco, y detrás y a su izquierda el volcán Osorno.


Martes por la mañana. Pasaje del ancho canal Moraleda, que separa al continente de los archipiélagos de los Chonos y de las Guaitecas.


Martes por la tarde. Atravesando el canal Pulluche con rumbo oeste. El propósito era asomarnos al océano Pacífico para bordear la extensa y accidentada península de Taitao. Esta porción de tierra está unida al continente por el fangoso istmo de Ofqui, al que intentaron abrir sin éxito en la década del '30 para evitar el pesado rodeo.


Martes por la tarde. El "Puerto Edén" salía a mar abierto, dando comienzo a la parte más movida del viaje. Luego del almuerzo, tal vez por seguridad la capitanía nos mandó a todos a los camarotes. En mi caso no resultó una buena idea. Entre la vuelta a la península de Taitao y el cruce del golfo de Penas (hace honor a su inquietante nombre) fueron 10 horas de pesadilla. El barco se zarandeó en todas las direcciones que pudo. Yendo de la cama al baño, hubiera compuesto Charly García inspirado en mi situación.


Miércoles por la mañana. Tras la paliza del golfo de Penas encontramos refugio en el canal Messier, mucho más angosto que el Moraleda y de aguas más calmas. Aquí se ve al "Capitán Leónidas", un barco de bandera panameña al que intentaron mandar al fondo para cobrar el seguro. Cerca de allí se cruza la Angostura Inglesa, un estrecho pasadizo lleno de bajos fondos en donde sólo pasa un barco por vez.


Miércoles por la mañana. Imagen de Puerto Edén (igual que el barco, o al revés), única parada que realizaríamos en todo el viaje. El colorido pueblo está ubicado en la isla Wellington y a orillas del canal Messier. En él viven unas 300 personas, entre ellas un grupo de alacalufes, etnia de navegantes que habitara esta región desde antes de la conquista.


Miércoles por la mañana. Nuestro barco permanecía anclado frente a las costas de Puerto Edén aguardando que termináramos la corta visita.


Miércoles por la tarde. Imágen del canal Wide, que, como se ve en la foto, recibe algunos témpanos que se desprenden del cercano Hielo Continental Patagónico Sur. Minutos antes habíamos atravesado el Paso del Abismo, estrecho desfiladero que produce en cada potente sonido un estremecedor efecto de eco.


Jueves por la mañana. Navegando el canal Kirke, ya muy cerca de nuestro destino final: Puerto Natales.


Jueves por la mañana. Llegada a Puerto Natales. Apenas desembarcamos, nos llevaron a visitar el Parque Nacional Torres del Paine, a 120 kilómetros al norte de allí. El viaje finalizó en la ciudad de Punta Arenas.


(1) Programa de TV en el cual le cumplían el sueño a personas comunes sin que estos lo supiesen. Desde una cena con un ídolo hasta el encuentro con algún pariente perdido hace años.

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