jueves, 5 de enero de 2012

Las pasarelas del Fin del Mundo

Tomar un mapa y encontrar a Caleta Tortel dentro de ese laberinto de fiordos, islas y canales que hacen estallar al litoral austral chileno, es un entretenido desafío visual del que no todos salen airosos. Pero van algunas pistas. Perteneciente a la Undécima Región o Región de Aisén, el pueblo se halla enclavado donde el río Baker entrega su poderoso caudal al mar. El Baker trae las aguas de los lagos Bertrand y General Carrera (lago Buenos Aires, en Argentina) y su cuenca, junto con la del río Pascua, actúa como una especie de divisoria entre los Hielos Continentales Patagónicos Norte y Sur.


Un poco más de 120 kilómetros de ripio separan a Caleta Tortel del pueblo más cercano, Cochrane. Los primeros 100 transcurren sobre la Carretera Austral y el resto a través de un camino inaugurado recién en 2003. Antes de esa época, quien aspirara a conocer Tortel debía treparse a una avioneta desde la ciudad de Coyhaique o navegar el Baker aguas abajo desde un solitario embarcadero ubicado a la vera de la ruta.
“Quien no conoce el bosque chileno no conoce este planeta”, dijo Pablo Neruda alguna vez, y uno llega a darle la razón después de completar ese largo pero placentero acercamiento. Los altos farallones tapizados de verde, la selva valdiviana a cada lado del camino y las nubes ocultando la cresta de los cerros remiten inevitablemente a esas postales antediluvianas recreadas por el film “Jurassic Park”.
Hay que avisar que Caleta Tortel no tiene calles; sólo existe una enorme playa de estacionamiento donde cada cual debe dejar su vehículo y adentrarse a pie. Para recorrerla, tanto turistas como lugareños deben desplazarse por pasarelas hechas con madera de ciprés de las Guaitecas, árbol típico de la región. Sus decenas de casas construidas sobre las laderas se hallan comunicadas entre sí por estrechos caminos que suben, bajan, se entrecruzan, bordean el mar, y hasta circulan por arriba del agua. La escenografía está dominada por bosques húmedos, playas brumosas, coloridas embarcaciones, chimeneas humeantes, y una casi permanente atmósfera de melancolía.

Río Baker visto desde la Carretera Austral.

Detalle del camino hacia Caleta Tortel.




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En Tortel ha crecido la oferta turística y la cercanía de los Hielos Continentales hace que un puñado de intrépidos hombres de mar ofrezcan sus lanchas a motor para incursionar por los ventisqueros.
Hacia el norte y al fondo del fiordo Steffen se encuentra el glaciar homónimo, que desciende del Campo de Hielo septentrional. Se accede a él mitad en lancha y mitad caminando o montado a caballo. Dicho sector está comprendido dentro del Parque Nacional Laguna San Rafael, reserva que alberga al glaciar del mismo nombre y al cerro más alto de la Patagonia austral: el San Valentín.
Hacia el sur y sobre la cabecera del fiordo Calén se encuentra el glaciar Jorge Montt que, a diferencia del anterior, posa su lengua helada sobre el mar. Su acercamiento implica de 3 a 5 horas de navegación (según la embarcación) y por él se internan las expediciones que realizan la travesía longitudinal del Hielo Continental Patagónico Sur. El ventisquero está incluido en el Parque Nacional Bernardo O’Higgins, el más extenso de Chile (relato del viaje aquí).
A solo media hora de Caleta Tortel, cerca de la desembocadura del Baker, se puede visitar la Isla de los Muertos. En ella fueron sepultados 200 obreros que murieron misteriosamente -algunos dicen envenenados- luego de la quiebra de la ganadera que explotaba la zona en los albores del siglo pasado. En la actualidad solo quedan unas 30 cruces debido a que las crecidas del río han ido socavando gran parte del cementerio, llevándose mar adentro el macabro contenido.
Tal vez la fantasía de alguno imagine hoy a esos pobres espíritus vagando por islas y canales protegiendo a los navegantes. Y no estaría mal. Sería un ingrediente más -como si hiciera falta- para tentarnos a desembarcar en este rincón tan mágico y soñado.

Reproducción de una familia alacalufe, etnia de navegantes que
habitara la zona de fiordos y canales al sur de la Península de Taitao.



6 comentarios:

Anónimo dijo...

yo quiero ir, pero el turismo para un chileno en chile es muyyyy caro.

Anónimo dijo...

entonces no turistes.
viaja!

funska

EL BIG CONDE dijo...

- MUY BUENO EL BLOG Y TUS VIAJES ,FELICITACIONES...MIRE LAS FOTOS DE FLICKER ...MUY BUENAS Y SE NOTA LA LLEGADA DE LA NIKON D60...CUANDO PUEDAS CAMBIA A LA D 90...TE DARA MUCHAS SATIFACIONES Y SI PUEDES UN LENTE QUE HOY ESTA BARATO 55 300 VR..LO TENGO Y ES EXCELENTE EN DEFINICION Y LOGRARAS DETALLES DE LOS PICOS DE ALTAS MONTAÑAS..SUPERA AL 18 105 VR ..LEJOS EN EL RANGO 55 A 105...Y CON UNAGREGADO DE UN 16 85VR..TIENES UN LINDO COMBO...COMO BUEN AMANTE DE LA FOTOGRAFIA SABRAS APROVECHAR MIS COMENTARIOS.ABRAZO

Armando De Giácomo dijo...

Big Conde:
Gracias por todos tus comentarios, elogios y recomendaciones. Saludos!

Anónimo dijo...

Esta muy bueno el blog... Soy de tortel.. Me encanta ver que le agrade a los turistas... La escultura de madera las hizo un hermano mío: El escultor Augusto Hernández Aguilante..... E igual hizo uno de cuerpo completo (El Cura Ronchi)...

Armando De Giácomo dijo...

Gracias x pasar y por colaborar con este interesante dato. Mis felicitaciones a tu hermano por esa hermosa obra.
Va un abrazo para la gente de Tortel!