martes, 4 de marzo de 2008

De los Andes al Pacífico parando en todas (incluye bonus track en El Bolsón)

Febrero de 2008. Este viaje arrancó con un trekking alrededor del volcán Puyehue, en Chile, siguió con un relajado recorrido en auto por gran parte de la Décima Región y finalizó con otra incursión -también mochila al hombro- por los refugios de El Bolsón, ya de regreso a Argentina. Para la primera etapa me acompañaban Sandra, Gaby, Guille y Leandro, para la segunda las dos chicas y para la última solamente Sandra. Suerte que no hubo una cuarta porque me quedaba más solo que loco malo. Aquí van algunas imágenes de un viaje que, por clima, compañías y objetivos cumplidos, salió redondito, redondito.


Breve esquema de nuestra travesía de 5 días en el volcán Puyehue. La dura trepada inicial hasta el refugio nos hizo transpirar más que testigo falso. Luego vino el ascenso hacia la cumbre, y el resto fue una caminata por un inmenso plateau volcánico que no presentó grandes desniveles. Las "exploraciones" fueron intentos frustrados de bajar al valle del río Nilahué para salir por el lago Ranco, una empresa condenada de antemano al fracaso, ya que un reciente temblor -eso nos dijeron antes de subir- había hecho estragos con la precaria senda. A quienes quieran conocer más detalles sobre este trekking los invito a leer el gracioso relato de mi amigo Leandro en su blog:
www.mundomcfly.blogspot.com/2008/02/expedicin-puyehue.html

Vista desde la cumbre del volcán Puyehue. A la derecha se ve parte del cráter y al fondo se aprecia la Cordillera del Caulle con sus ríos de lava solidificada. Vaya a saber qué extraño fenómeno del éter hizo que arriba tuviéramos señal de celular. No hace falta aclarar lo que hubiese hecho cualquier argentino en tal situación: al minuto de gritar "cumbre" llamados y SMS hicieron circular la noticia por el mundo entero. Un grupete de israelíes que había trepado con nosotros observaba impávido la escena. El Bambino hubiera dicho: "¡La cumbre parecía un locutorio!... ¡¡Una cosssa de locosss!!".

Guille y Leandro en un descanso bajando de la cumbre del volcán. Al fondo se ve el lago Puyehue y parte del valle del río Gol Gol, por donde se desplaza la ruta internacional que va de Villa La Angostura a Osorno.

Paisaje de dunas que domina el sector de Los Baños. Arroyos de agua a muy alta temperatura se mezclan con otros de agua fría formando pozones aptos para un relajante e inolvidable chapuzón. El guardaparque nos aseguró que el consumo de estas aguas favorecía la actividad intestinal. No fue mi caso, para sorpresa -y decepción- de mis compañeros.

Esta laguna seca está camino hacia Los Geisers y la llaman El Estadio. Si hacen el experimento de bajar a alguien hasta aquí en helicóptero y con los ojos vendados, lo último que pensaría es que está en la Patagonia.



Volviendo de Los Baños para rastrear la dichosa bajada hacia el lago Ranco. Al fondo se aprecia la cara norte del volcán Puyehue.

Archivadas las mochilas por unos días, con auto alquilado salimos a recorrer parte de la Décima Región. Como despedida del trekking, con Lean, Guille y las chicas fuimos a clavarnos unos marisquitos a Angelmó, en Puerto Montt. El gran hallazgo de ese día -además de sabrosos locos, centollas y jaivas- fue un pintoresco camino que une Frutillar con Puerto Octay bordeando el lago Llanquihue.


Cabecera oeste del lago Ríñihue. Hace casi medio siglo, este espejo fue protagonista de un episodio que pudo haber terminado en tragedia. A raíz del violento terremoto que sacudió a esta región en mayo de 1960, se formó sobre su desembocadura un taco de tierra que impedía la salida de agua. Detalle más grave aún teniendo en cuenta que este lago es receptor de todos sus vecinos: el Calafquén, el Panguipulli, el Pirehueico y hasta el Lácar. El nivel comenzó a subir y el temor era uno solo: que el taco cediera y en cuestión de horas las aguas arrasaran con todo a su paso y terminaran borrando del mapa a la ciudad de Valdivia. Con gran esfuerzo centenares de hombres fueron abriendo canales artificiales y evitaron el desastre.

Playa de Puerto Fuy, en el lago Pirehueico. El lago es cruzado diariamente por una barcaza que deja a los vehículos a 16 de kilómetros del paso Hua Hum, "al tiro" de San Martín de los Andes. Aquí pasamos la noche luego de dejar atrás Panguipulli y bordear todo el lago homónimo.

Vista del volcán Villarrica desde el pueblo de Pucón, lo "top de lo top" del sur de Chile. Nuestro pequeño autito se abrió paso entre monstruosas 4 x 4 que no habíamos visto en ninguna otra parte.

Pueblo de Queule, ubicado en una caleta a orillas del océano Pacífico. Aquí dormimos en unas cabañitas a 6 lucas la noche (1 dolar=470 pesos chilenos), con televisor y baño privado. Una ganga. En realidad, sabiendo moverse y buscando precios, no es caro vacacionar en esta parte de Chile. Hasta el alquiler del auto nos resultó más barato que en Argentina. Donde nos abrocharon, en cambio, fue con la nafta (1 litro=635 pesos=1,35 dolar).


Llegando a Mehuín, otro pueblito costero ubicado al sur de Queule. Los 6 kilómetros que separan a ambos son una sucesión de hermosas caletas que se contemplan desde lo alto de los acantilados. El día anterior habíamos llegado justo para ver la puesta de sol sobre el mar. Qué lujo

Costanera de Mehuín. El cartel de la foto está relacionado con el episodio del lago Riñihue. Aquel terremoto que tuvo como epicentro a la ciudad de Valdivia originó minutos después dos maremotos consecutivos que destruyeron casas, vidas y cambiaron la fisonomía de varios parajes costeros. Esto ocurrió hace 48 años, pero...


Pueblo de Llifén, sobre la costa oriental del lago Ranco. Después de recorrer infinidad de pueblos, generalmente uno hace un balance, y creo que este es uno de esos lugares donde elegiría quedarme unos días con amigos, una selección de CD's de soul y jazz y un champucito para descorchar durante cada atardecer. No pide nada, el tipo.
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Nuevamente la aventura y esta vez de la mano de la infatigable Sandrita. Este es un croquis de lo caminado en las montañas de El Bolsón.
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Imagen del glaciar Hielo Azul, al cual se llega después de patear unas 5 horas desde El Bolsón hasta el refugio, y a partir de éste un par de horitas más. Al igual que en Bariloche, los alrededores de El Bolsón están llenos de refugios para visitar y, al menos por donde anduvimos nosotros, las picadas estan excelentemente marcadas. Prolijos y creativos cartelitos señalan los tiempos de marcha y hasta dan palabras de ánimo para los caminantes más fisurados.


Alrededores del refugio Hielo Azul. Allí cobran 25 mangos la noche, con derecho a baño, duchas y uso de cocina y cacharros. También preparan comidas para aquellos que no quieran penar con pesados víveres en las mochilas. El lugar está muy copado y da para quedarse un par de días caminando o haciendo huevo bajo el sol.



Cajón del río Azul. Se llega bajando desde el Hielo Azul o directamente desde un camino vecinal en las afueras de El Bolsón. Allí también existe un refugio y es posible seguir internándose en el valle donde se encuentran dos refugios más.







Agradecimientos:
A Guillermo, por su férreo espíritu de equipo.
A Leandro, por su humor ácido y por romper cada año su juramento de no cargar más una mochila.
A Gaby ("el Comuñe"), por conservar el sentido del humor aún durante sus ya clásicos "pistoneos".
A Sandra ("Sandora/Rambo"), por su aguante y sus permanentes -y esperados- furcios.


Al pequeño restaurant Haití, de Osorno, por darnos de morfar a un precio increíble (imperdibles las "pichangas").
A las chicas del hospedaje Kay Kaen, de Puerto Fuy, por su buena onda.
A Osvaldo Aillape, de Coñaripe, por solucionarnos un problema mecánico sin "asesinarnos
".

12 comentarios:

Leandro Gutiérrez dijo...

Qué viajecito, por favor!!!
Como siempre, al ver las fotos y leer los relatos da ganas de armar el próximo inmediatamente, no???
Si tengo que calificarlo, a este trekking le pongo "5 bellezas", por el tiempo que nos tocó (aún con presencia de los insoportables tábanos de siempre), el grupo que se armó y los variados paisajes.
Gracias por el agradecimiento (valga la redundancia) y por el chivo de mi blog.
Hasta siempre.
PD: ¿en el desperfecto mecánico del auto Sandrita tuvo algo que ver?

Anónimo dijo...

Hola Jerson estuviste muy seriote en tu relato igual ta buenisimo!!!! y las fotos mejor tambien como Lean le pongo 5 bellezas al treaking

Aguanten mis pistoneos!!!!!!!el comuñe ha vuelto

Anónimo dijo...

Muy buenos los comentarios, quisiera contactar contigo para ver si podriamos hacer un libro de relatos y fotos, de estos alpes.
Primero quisiera poder realizar un viaje junto a Uds. y tomar toda vuestra experiencia. Pronto escribire nuevamete.

Armando De Giácomo dijo...

Andá comprándote una mochila mientras tanto, Cacho. El 2009 es tuyo...

Juan Pablo Bertazza dijo...

A pesar del partido que nos robaron hoy, te dejo un comentario para felicitarte por tu blog y mandarte un abrazo.
A cara de perro!

Armando De Giácomo dijo...

¿Te referís al 1-0 de San Lorenzo contra Boca? Es que sin Riquelme, cualquier equipo que juegue contra uds. tiene afano.
Gracias Juanpi por tu comentario. Ya estoy entrando a tu blog para ver de qué se trata.

daniel M.C. dijo...

Grande Armando!!!!! que felicidad volver a encontrarte despues de mas de 20 años y ver que nos une una pasion "la montaña"!!!!!!
Te felicito, te dejo un abrazo y despues te mando una direccion donde podras observar algunas de mis fotos y la proxima carrera en Villa Pehuenia de 140km caminado por las cordillera de los Andes.
un abrazo enorme

Julieta dijo...

Que ganas de volver siempre al sur del sur!
Lindo viaje pasar por aca.
Salú!

Miguel Reynoso dijo...

Que lindo viaje, leer este relato me sirvio para hacer mi trekkiung a El Bolzon: Rio Azul, Cajon del Azul, etc,
muy lindas fotos

Armando De Giácomo dijo...

Gracias, Miguel!!
Esa es la idea, que los blogs sirvan para inspirar nuestros viajes.
Saludos.

CATA dijo...

Hermoso viaje ... más hermosas aún las fotos. Soy una enamorada del sur de Chile, y agradezco los datos y picadas ... leer tus relatos ... uf! .. dan ganas de largarse ahora mismo en busca de la aventura!!! ... lamentablemente, algunos nos ganamos las lucas para hacer estos viajes trabajando en la city ... pero cuando es tiempo y se puede hacer ...pa' delante!.
En cuanto a la buena onda con nuestros vecinos argentinos, nada que decir! ... mi experiencia dice que son gente muy linda, amable y de un humor envidiable .... Un abrazo desde Santiago de Chile.
Cata

Armando De Giácomo dijo...

Gracias por pasar, Cata!!!
Y por los elogios a los argentinos!!!
Un abrazo desde Buenos Aires.