Si es Mayer, es bueno (especial 20 años)

Recordar viajes pasados siempre es un ejercicio emotivo, y más aún en fechas redondas. Es que durante estos días se cumplen 20 años de uno muy particular. Una aventura que, sin saberlo además, iba a inspirar a decenas de viajeros a partir de su posterior divulgación en este mismo blog.

Para 2006 se podía decir que de la cordillera santacruceña conocía bastante. Había estado unas cuantas veces en El Chaltén y El Calafate, pero también supe incursionar en sitios por aquel entonces no tan visitados como el Parque Nacional Perito Moreno, el monte San Lorenzo, el lago San Martín, los lagos Pueyrredón y Posadas, y el Paso Internacional Roballos. Un "dream team" nada despreciable para los que amamos la Patagonia profunda.

Sin embargo, repasando detenidamente esa sinuosa línea de puntos que conformaba el límite con Chile, noté que había como un limbo, una zona fantasma en la cual nunca estuve y de la que poco se sabía. Algo que en los mapas figuraba como "Paso Mayer Ribera Norte" y se ubicaba ajustadamente entre el lago San Martín y el parque Perito Moreno. El nombre se debe a un caudaloso río que nace en la Sierra de Sangra, y que tras recorrer unos cuantos kilómetros con dirección norte tuerce su curso hacia el oeste para ingresar en territorio chileno. Según esos mismos mapas, una combinación de rutas provinciales que se desprendían de la nacional 40 ofrecía la posibilidad de arrimarse hasta allí.

Como de costumbre, comencé a investigar la manera de llegar y a reclutar compinches para esta nueva locura. No costó demasiado. A los pocos meses se unieron mi amiga Gaby y su primo Carlitos, un geólogo comodorense tan fanático como nosotros de cuanto lugar perdido hubiese en la Patagonia. Este último integrante se transformaría, además, en pieza fundamental, ya que contaba con vehículo propio, la única forma de acceder a este tipo de parajes aislados.

Resumiendo, tomamos un avión a Comodoro Rivadavia, nos reunimos con Carlitos y su perro Jack, y desde allí partimos en su camioneta rumbo al mítico Paso Mayer. El resto de la historia lo cuentan las fotos.

Ruta Provincial 35, que nace en la Nacional 40 a la altura del paraje Las Horquetas(1). Para acceder al destacamento de Gendarmería "El Bello" hay que desviarse luego por la 81. En todo el recorrido se atraviesan numerosas estancias como "Río Capitán", "La Ensenada", "Alma Gaucha" y "Entre Ríos". Al fondo empiezan a distinguirse los cerros de la cordillera.

La ruta 81 bordea por un buen rato el río Ñires, y ya casi sobre el final se lo vadea por un sector de escasa profundidad (excepto después una crecida por lluvias o deshielo).

Detalle del entorno que rodea a la ruta 81.

Sector denominado "La Ensenada". Aquí estábamos buscando un puente de troncos alternativo porque el camino principal había sido socavado por el río Ñires. A la salida del puente nos quedamos colgados del borde de un canaletón; o sea: cricket, pala... y a trabajar.

Ya casi llegando a El Bello. Los techos que se ven sobre la izquierda pertenecen a la estancia "Entre Ríos".

Vista desde el puesto de Gendarmería hacia el oeste. Los cerros del fondo pertenecen a Chile.

Explorando un poco por los alrededores del destacamento nos encontramos con esta hermosa cascada.

Trekking por los alrededores del puesto de Gendarmería. Al fondo se ve el playón del río Mayer. La línea fronteriza viene por la cresta del cerro bajo y oscuro que asoma desde la izquierda, atraviesa el playón y vuelve a subir a través del cerro nevado que se ve en el extremo derecho.

Trekking por los alrededores del puesto de Gendarmería.

Trekking por los alrededores del puesto de Gendarmería.

Trekking por los alrededores del puesto de Gendarmería.

Planicie elevada que se encuentra camino a la laguna El Bello. Al fondo (hacia el sur) se ve parte de la Sierra de Sangra, una de las dos cadenas montañosas que domina la región. El otro cordón es el de la Sierra de las Vacas (hacia el norte), cuya máxima altura es el monte Tetris.

Otra hermosa panorámica que obtuvimos mientras explorábamos los alrededores del destacamento. Al fondo se ve el playón del Mayer.

Arrancando hacia la frontera por un terreno casi llano.

Camino hacia el límite con Chile. En este nuevo tramo, el gran obstáculo a superar es el también caudaloso río Carrera. Los caminantes y los ciclistas tienen la chance de cruzarlo por este puente colgante. Los autos y las motos, en cambio, deben vadearlo aguas abajo, donde el río se descompone en varios brazos y desemboca en el Mayer. Desde el destacamento hasta aquí hay una huella de unos 10 kilómetros que se pueden cubrir en 3 o 4 horas de caminata tranquila. En vehículo seguramente es menos. Una vez cruzado el río quedan unos 2 kilómetros más por un sector algo confuso dominado por arbustos, mallines y senderos que se pierden.

Hito fronterizo.

Imagen tomada hacia territorio chileno. El río Mayer pega una cerrada curva hacia el sur y se mete por detrás de la colina que se ve en primer plano. El retén de Carabineros está casi pegado al límite y desde allí sale un camino de coches que empalma con la Carretera Austral, cerca de Villa O'Higgins (el camino se llega a ver sobre el sector derecho de la foto).

Zona de mallines sobre la margen norte del río Mayer.

Como dato interesante se puede agregar que el río Carrera trae las aguas del lago Nansen y del resto de los lagos del Parque Nacional Perito Moreno, excepto el Burmeister. Uno de nuestros planes iniciales era llegar hasta el Nansen, pero los gendarmes fueron tajantes: "Olvídenlo; tres días de ida mínimo y luchando contra la vegetación".

Siempre es divertido cruzar este tipo de puentes.

Casi que hay que cruzar de costado.

Tranquilo regreso al puesto El Bello a través de la pampa y los bosques que se extienden sobre la margen oriental del río Mayer.

Dejando atrás El Bello para regresar a la ruta 40.
A modo de final tengo que destacar la hospitalidad y la buena predisposición de los cinco gendarmes allí destinados. Nos cedieron un galpón para que lo convirtiéramos en nuestra casa, y nos invitaron a compartir cada cena con ellos. Quizás les haya caído simpático el hecho de que tres inconscientes vinieran hasta aquí a pasar parte de sus vacaciones.
Como se ve en la foto, al salir nos escoltaron unos kilómetros con el Unimog para sacarnos de algún otro posible encaje. Y mejoramos nuestra marca: fueron 2.

Mapa que realicé al regreso de la aventura y que luego apareció en otros portales de viajes.


(1) Desde allí mismo sale la provincial 37 rumbo al Parque Nacional Perito Moreno.

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